EL QUITOFEST PUSO LA MÚSICA Y EL MIES LOS CONSEJOS A LA POBLACION JOVEN QUE ASISTIÓ AL XI FESTIVAL DE MÚSICA INDEPENDIENTE

 

El Quitofest puso la música y atrajo a miles de jóvenes de todas partes de la ciudad de Quito para compartir sus ritmos urbanos durante los días 10 y 11 de agosto en el parque Bicentenario “ex aeropuerto Mariscal Sucre”. El Ministerio de Inclusión Económica y Social, a través de la Dirección de Juventudes,  se encargó de  informar sobre la garantía de los derechos y las obligaciones que tiene este colectivo dentro del pleno ejercicio cotidiano.

La marea juvenil estuvo atenta a lo que ocurría en la tarima, en especial cuando alternaban una de sus bandas musicales de su predilección, llámese rock, pop, rap, hip-hop, punk, reggae, metal y el contágiante baile frenético: Mosh.

El color de la vestimenta era por lo general negra, camisetas con leyendas de los grupos de rock, en tanto que las cabelleras lucían con crespones de colores vivos, cabezas rapadas. En tanto que las gorras o alguna cosa aparecieron luego para apaciguar el candente sol veraniego de la capital, que ardía al igual que los oídos por con el tronar del sonido.

El trabajo lúcido y educativo lo puso la Dirección de la juventud del MIES, el cual de una manera amigable y serena topó temas comprometidos dentro habla serio –sexualidad sin misterio, abordado por la exposición de los programas que desarrolla el MIES  para garantizar el cumplimiento de los derechos de las y los jóvenes y adolescentes. Uno de ellos fue por supuesto MIESpacio juvenil, un servicio gratuito dirigido a jóvenes y adolescentes, en especial, de los quintiles I y II.

Los stands del MIES estuvieron llenos, en donde personal de la Dirección de Juventudes se dio abasto para informar sobre el funcionamiento de las cabinas de producción radial, los llamados infocentros, sus espacios lúdicos e incluso consejería juvenil especializada.

EL espacio abierto por el MIES ofreció aspectos básicos sobre el acceso a las tecnologías de información y comunicación a través de computadoras con servicio de internet, las   escuelas de ciudadanía, en las cuales las y los jóvenes y adolescentes pueden dialogar abiertamente sobre temas de sexualidad y género, democracia, participación y migración juvenil, los riesgos del consumo de alcohol y drogas, danza, música, pintura, teatro, break dance y lengua de señas, así como charlas y exposiciones dirigidas al público joven sobre derechos, prevención, equidad de género y responsabilidad social.