Los adultos mayores celebraron el acuerdo por un envejecimiento activo en El Respiro

Ayer fue un día de fiesta y buenas noticias para los usuarios la Casa El Respiro, un inmueble de dos pisos, restaurado por el Cabildo quiteño para servir a los adultos mayores.

 En la casona, ubicada en la calle Hermanos Pazmiño, a una cuadra de la Asamblea Nacional,  María Piedad Molina, vestida con traje de hombre otavaleño, dibujaba un bigote en su rostro. En unos minutos bailaría una danza tradicional frente a varios ministros de Estado y el Alcalde de la ciudad. Estaba acompañada de sus compañeros con quienes integra el  grupo de danza de El Respiro. “Hoy nos presentamos por el Día del Adulto Mayor”,  contaba orgullosa a los visitantes.

A las 09:30, mientras bailarines y coristas mayores de 65 años preparaban sus atuendos tradicionales en el patio trasero, los representantes de las Carteras  de: Inclusión Social, Salud, Cultura, Deportes, Turismo, Obras Públicas, Educación, del Instituto de Rentas Internas y el IESS hablaban de la firma de un Acuerdo Interministerial para la Promoción del Envejecimiento activo.

Se hablaba de crear una mesa del adulto mayor, de implementar planes programas y proyectos para una vejez digna, promover encuentros deportivos incluyentes en las ligas barriales, de garantizar la gratuidad en servicios de salud y medicinas para personas de la tercera edad. El Servicio de Rentas Internas se comprometía a establecer una normativa y trato preferencial para la tercera edad, entre otras acciones claves para proteger y dignificar a los adultos mayores.

Francisco Calderón, uno de los integrantes del coro bilingüe de Llano Grande, asintió cuando escuchó que el alcalde Augusto Barrera decía que décadas atrás el límite de vida era de 60 años y que ahora es de 76. Calderón se sintió parte de las cifras que señalan que el 70% de adultos mayores no tiene ingresos ni afiliación al Seguro Social y que el 50% vive en condiciones de soledad y compañía precaria.

Para María Esperanza Chuquitarco, lo más duro de la vejez es la soledad. “Tengo cinco hijos y siete nietos, pero estoy sola”, dijo entre sollozos.   A sus 68 años no ha dejado de trabajar como lavandera, pero se da tiempo para acudir a sus clases gratuitas de gimnasia, tejido y origami en El Respiro. Considera a los abuelos y a las cuidadoras del centro como su familia.

Sin embargo, no todos los ancianos tienen acceso a los servicios implementados por el Municipio de Quito, pues, como lo asegura la Ministra de Inclusión Económica y Social, Doris Soliz Carrión, Ecuador no cuenta con lugares suficientes para mantener activos a los adultos mayores, especialmente los 700 000 que  no tienen seguro social y que representan la mayoría de adultos mayores.

Esa población desprotegida ahora cuenta con un bono de USD35 mensuales otorgado por el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIESS). “La inscripción es directa y gratuita”, asegura Solís. La Ministra está convencida de que la afiliación es una forma de captar la atención de los adultos mayores para direccionarlos a las prestaciones que ofertan otras carteras de Estado y que se relacionan con acceso a espectáculos culturales, deportes, servicios de salud, educación y desarrollo integral.

A las 10:30 se firmó el convenio y empezó el festejo. Rosario Guamán lucía radiante con su anaco azul.  Coreaba orgullosa la fiesta de San Juan en quichua y en castellano. La Ministra Solís y el Alcalde Barrera recibieron flores blancas y rojas, respectivamente en gratitud por sus esfuerzos a favor de los adultos mayores.  “Gracias por hacer de nuestros ancianos gente independiente, insertada en la sociedad”, manifestó Carmen Pineda una de las cuidadoras de El Respiro.

Cerca del mediodía, Los asistentes, muchos de ellos usuarios de los servicios del  proyecto 60 y Piquito del Municipio de Quito, soltaron carcajadas con los cachos de Celia Samaniego, de 98 años, y brindaron por una vejez más digna con jugo de frutilla y bocaditos de masa dulce cubiertos  con frutas y mermelada.