En Crucita familia beneficiaria del bono de desarrollo humano incursiona con éxito en emprendimientos verdes

Esta familia es beneficiaria del Bono de Desarrollo Humano (BDH) de USD 55, además, su hijo con discapacidad recibe una transferencia monetaria de USD 100.

Portoviejo, 09 de agosto de 2022

En noviembre del año pasado, Rosa Aura Morales y su esposo Manuel Morales, agricultores del sector Corre Agua de la parroquia Crucita perteneciente a la capital manabita, tomaron la decisión de emprender utilizando técnicas amigables con el medio ambiente. Desde entonces, “Celencia” su marca no ha dejado de crecer.

Esta familia es beneficiaria del Bono de Desarrollo Humano (BDH) de USD 55, además, su hijo con discapacidad recibe una transferencia monetaria de USD 100, recursos entregados mensualmente por el Ministerio de Inclusión Económica y Social- MIES.

Rosa Aura contrajo matrimonio muy joven y no terminó sus estudios secundarios. Luego con el nacimiento de su hijo Víctor, tuvo que dedicarse por completo a su rehabilitación física. “Mi hijo no caminó hasta los 6 años y esto fue gracias a que fui constante con su tratamiento.  Con la ayuda de mi familia y la comunidad viajaba con él en brazos hasta Portoviejo donde recibía su terapia”, es lo que recuerda esta madre agradecida porque su hijo no se ha limitado, a pesar de su discapacidad. Actualmente, cursa el primer año de bachillerato  y es todo un emprendedor.

Víctor, por iniciativa propia trabaja la palma de coco, madera que abunda donde vive, con el cual realiza unos creativos floreros para jardines que tienen mucha acogida en las ferias de emprendedores del MIES a las que son invitados.

Víctor es parte de esta familia de emprendedores que decidieron industrializar una receta familiar, el vino de arroz.  Rosa nos cuenta que la receta es de sus abuelos y fue su papá de 84 años quien la motivó a realizarlo de forma artesanal y venderlo para mejorar los ingresos familiares. “Esta pequeña idea creció, gracias a la curiosidad de mi esposo y la tenacidad de toda la familia, al punto de contar con una pequeña planta de fermentación y una marca que crece día a día: vino de arroz, te de hoja de guayaba y de hoja de mango Celencia”, agregó Rosa.

Todos los productos Celencia son orgánicos, así, el cultivo del arroz se lo realiza cien por ciento libre de pesticidas y químicos. Por varias ocasiones han participado en las Ferias del Encuentro del MIES, y otras ferias de emprendedores, espacio que permite a la familia generar ingresos.

Rosa y su familia afirman que están apasionados por lo que hacen, ella ha vuelto a estudiar y espera concluir el bachillerato. Además, ha salido aprobada para el Crédito de Desarrollo Humano, el cual será invertido en la ampliación de su emprendimiento.

Para el coordinador Zonal del MIES, Lenin Cedeño, este es un ejemplo de superación admirable y es lo que se quiere replicar en otras familias que reciben ayuda social del Gobierno Nacional o transferencias monetarias, que son temporales pero que pueden convertirse en una oportunidad de crecer y ser autosuficientes.

Coordinación MIES – Zona 4