Adultos mayores de Durán y Samborondón reciben asesoría para el autocuidado en sus hogares

Con ánimo y optimismo 1.700 adultos mayores de los cantones Durán y Samborondón, permanecen en sus hogares aplicando protocolos de prevención y cuidado que son socializados por tutores de los servicios gerontológicos de centros diurnos, espacios de socialización y atención domiciliaria del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) como parte de una propuesta socioeducativa durante la cuarentena.
Los contenidos que son enviados mediante audios, están dirigidos al referente familiar o contacto de cuidado de la persona adulta mayor, con el fin de que se replique y analice en un contexto de corresponsabilidad de cuidado ante la emergencia sanitaria.
De igual manera, se realiza la socialización con la comunidad para todas las personas que tengan entre sus familiares alguna persona adulta mayor o que estén vinculadas a la misión institucional, tomando en cuenta que este sector poblacional tiene mayor vulnerabilidad ante el coronavirus; sobre todo quienes tienen padecimientos médicos subyacentes.
Una de las encargadas de dirigir esta iniciativa es Grecia Quiñones, coordinadora del Centro Diurno “Llenos de Vida”, ubicado en el sector El Recreo de Durán, quien señala la importancia del trabajo diario para proteger a los usuarios. “Queremos que las personas adultas mayores aprendan a cuidarse y estar tranquilos, los contactamos vía celular y los escuchamos, somos su apoyo y les damos recomendaciones para su salud física y mental”, agrega.
Entre algunas de las recomendaciones se destacan la práctica de actividades con la familia, la sana convivencia, protocolos de aislamiento, protocolos de prevención de salud y como parte fundamental, el autocuidado para la salud mental.
Carmen Sabando de 74 años, vive con su hija en la quinta etapa de El Recreo, ella formaba parte del grupo de música del centro diurno y desde que se aplicó la emergencia sanitaria, permanece en su domicilio realizando actividades recreativas. “Al principio estábamos muy inquietos, nos sentíamos con miedo pero los tutores que nos llaman, nos suben el ánimo que es lo más importante. Nos enseñan que podemos cuidarnos lavándonos las manos siempre, manteniéndonos positivos y alegres”.
Según la coordinadora, en muchos casos, las personas adultas mayores caen en depresión y tienen ataques de pánico que pueden llevarlas a situaciones de riesgo para su salud. Para aquello, se trabaja aplicando un acompañamiento y control de forma afectiva.