Crédito de Desarrollo Humano aportó en el sueño de una emprendedora dedicada a la costura en el noroeste de Guayaquil

El amor por la costura, la innovación y la confección textil incentivaron a Segunda De la Cruz Lino, una emprendedora de 63 años de edad, a transformar su sueño en una realidad y tener su propio negocio a través del Crédito de Desarrollo Humano que otorga el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) a los núcleos familiares en situación de pobreza y extrema pobreza que son usuarios del Bono de Desarrollo Humano.
En enero del 2016 pudo gestionar un crédito asociativo de 1.200 dólares. Lo primero que hizo Segunda fue adquirir una máquina semi-industrial de costura recta y compró materiales (telas, botones, hilos) para comenzar a confeccionar.
Vestidos, ternos de niños, gorros y zapatos tejidos, nido de abeja, entre otras variedades son las opciones que ella ofrece al público, ya sea bajo pedido o en ferias que organiza el MIES.
“Cuando tengo muchos pedidos mi hermana y mi hija me ayudan”, manifestó Segunda. Su emprendimiento se encuentra localizado en la cooperativa Sergio Toral cerca de la estación de bus de la línea 132, al noroeste de Guayaquil.
Tamara Chacón, directora del MIES para el norte de Guayaquil, explica que el CDH asociativo es un anticipo de dos años del Bono de Desarrollo Humano, que está destinado para la generación o fortalecimiento de emprendimientos productivos.
Como Segunda, tanto en Guayaquil, como en los cantones Durán y Samborondón, cerca de 700 emprendedores y emprendedoras han accedido al CDH con una inversión que supera los 350 mil dólares en el presente año.