Ministra Cordero comparte con Susana, una adulta mayor con discapacidad de la comunidad Twintza

El hogar de Susana Shiguango, una adulta mayor usuaria del Bono Joaquín Gallegos Lara, recibió la visita de la ministra Berenice Cordero.

La tarde de este martes, 7 de marzo, el hogar de Susana Shiguango, una adulta mayor con discapacidad física y que es usuaria del Bono Joaquín Gallegos Lara de 240 dólares mensuales que entrega el Gobierno Nacional, recibió la visita de la ministra de Inclusión Económica y Social, Berenice Cordero, con el propósito conmemorar junto a la adulta mayor el Día Internacional de la Mujer.

Susana vive en la comunidad de Tiwintza, a 20 minutos de la ciudad de Tena, su vivienda está hecha de madera y sinc. Ella tiene 65 años y una discapacidad física del 75% que solo le permite mover un poco sus manos, sus brazos y su cabeza; pero esto no impide que reciba a sus visitantes con una sonrisa en su rostro. “La estábamos esperando, gracias por visitarnos señora ministra”, dice mientras extiende su mano para saludarla.

Inmediatamente un vínculo nace entre las dos y de forma inevitable la conversación fluye. “Yo le agradezco a usted que me haya recibido y me haya abierto las puertas de su hogar”, comenta la Ministra, mientras Susana presenta a los integrantes de su familia, conformada por tres hijos (una mujer y dos hombres), dos nietos y su yerno.

Susana recuerda que ya han pasado más de 10 años desde la última vez que pudo caminar, sin embargo, eso no la ha detenido en su lucha por una vida digna.  Su hijo Fredy es quien ahora la cuida, él es parte de los comités de cuidadores y cuidadoras para personas con discapacidad y acude a las capacitaciones y talleres que permanentemente brinda el MIES a este sector de la población. “He aprendido mucho sobre nutrición, aseo, terapias físicas y medicina para mi mamá”, señala.

La adulta mayor comparte con la Ministra que el apoyo económico que reciben del Estado, a través del Bono, le sirven para mejorar su condición de vida y la de su familia. “Soy yo la que administra el dinero y lo utilizo para pagar la luz y los alimentos, mis hijos los cocinan y me alimentan pero yo los compro”.

Ventura, el segundo hijo de Susana, tiene una discapacidad psicosocial del 42% y recibe la pensión de 50 dólares mensuales para personas con discapacidad, que lo utiliza para cubrir sus necesidades pero siempre vigilado por su madre; mientras que Delia María, su única hija, recibe el Bono de Desarrollo Humano Variable, que le ayuda a solventar las necesidades de sus dos hijos, aún menores de edad.

Mientras conversan realizan una actividad manual y ambas tejen una pulsera con hilo y semillas de la zona, luego intercambian regalos entre sonrisas de complicidad. Justo en ese momento se anuncia que el almuerzo está servido sobre la mesa, que al igual que la casa de Susana, es de tabla, pero lo suficientemente resistente para recibir a la familia y a sus invitados.

Detienen la conversación para realizar una oración y agradecer por los alimentos. Una vez terminado el almuerzo la Ministra menciona que Susana es una mujer ejemplar, pues dice que es el vivo ejemplo de años de lucha, esfuerzo, trabajo, amor y solidaridad.

Después de aproximadamente una hora, la visita llega a su fin. La ministra Berenice se despide con besos y abrazos y la familia se los devuelve con mucha alegría en sus rostros, mientras en sus semblantes se refleja la confianza de sentirse respaldados por un gobierno que trabaja por brindar atención y cuidados a los sectores más necesitados.